Por: Miguel A. P. [Sociedad Gnóstica SAW]


Voy a tratar de narrar esta experiencia, no con las palabras elevadas e inspiradas que me brotan inevitablemente al reflexionar en lo que me ha aportado la Gnosis del Maestro Samael, sino mas bien como se los explicaría a mi familia, amigos o cualquier otra persona que no conoce estos estudios o filosofía de vida; por supuesto con el peso de mi personalidad y la experiencia de lo vivido.


La Gnosis llegó a mi vida cuando apenas tenía 22 años, no puedo decir que a esa edad fuera precisamente un ejemplo; como muchos en su juventud hice mis contactos con algunas drogas, ya había pasado por varios noviazgos y quemaba mis últimos cartuchos en la universidad antes de entrar a formar parte de la armada, como diría el Maestro Samael, en plena “edad del pavo”.


Recuerdo perfectamente la primera conferencia a la que asistí, a la cual confieso fui empujado por la entonces mi novia. Era una conferencia sobre los Dioses egipcios, y la verdad no puedo decir que me gustara demasiado, pero mi novia salió encantada, de hecho ella continuo asistiendo. A mí no me importaba que fuera, incluso me gustaba cuando quedábamos y la veía emocionada con lo que estaba descubriendo, pero ahora se que para mí aun no era el momento. Yo continué con mis fiestas, borracheras, gimnasio de boxeo, viajes, en fin, todo lo que conlleva la inconsciencia de la edad.


Hasta que un día llegó a mis manos un libro de esos que ahora cuesta recomendar “Mirando al misterio”, me lo lleve a una navegación después de prometerle a mi novia que lo leería. Y de verdad, puedo dar testimonio de que ese “sencillo” libro, cambio mi perspectiva; siempre había tenido facilidad para tener sueños lucidos o como solemos decir “hacer conciencia en el astral”, pero este librito me abría un mundo de posibilidades, pude experimentar rápidamente con las sencillas prácticas que allí se narran, ese maravilloso mundo mucho más real que éste, como es el astral. Es lógico que después de esas experiencias del principio, se creara en mí un anhelo o curiosidad por experimentar. Fue entonces cuando me planteé seriamente que todo lo que el V.M. Samael Aun Weor explicaba era cierto; mi novia tuvo la certeza mucho antes, pero yo necesité meter el dedo en la yaga.


Con el paso de los años fui profundizando en esta enseñanza, poniendo en práctica también la parte psicológica que ésta abarca, la auto-observación, el trabajo sobre sí mismo, etc., El descubrimiento del astral, como dije, me abrió un mundo de posibilidades, pero el trabajo sobre sí mismo me cambio radicalmente, y he de decir que llevo mi vida a una octava superior. Una de las cosas mas importantes que consiguió en mí, fue lograr pulir todos esos defectos que habrían hecho la convivencia imposible con la ahora mi esposa, y  la familia, a la cual empecé a apreciar y amar de una manera mucho mas profunda. Es lógico que de esto se percataran los que me rodeaban, mis padres por ejemplo, a los que me uní de una manera muy especial, después de pasar por los duros años de la adolescencia, los cuales habían hecho, sobre todo en la relación con mi padre, verdadera  mella, y como no algunos amigos, que fueron quedando atrás conforme abandonaba ciertos hábitos


En esta ocasión me guardare para mí el relato, de toda la experiencia interna que he ido saboreando a lo largo de estos 12 años de andadura en el camino interno, solo diré que ahora se que es cierto y verdadero, pero lógicamente no me enfrentare al que lo niegue o lo critique, porque es cierto que, si no ves, no tienes por que creer.

Lo mismo que el bien y la virtud, el pecado y el mal sólo pueden darse en la vigilia. Quien duerme, duerme; para el dormido no hay pecado, como no hay bien ni hay virtud. Hay solamente sueño.


Sevilla, 14 de febrero de 2012